Ciudad del Vaticano, 11 de octubre de 2017 (SIGNIS con información de ACI).- Al recibir las conclusiones del Congreso “La dignidad de los niños en el mundo digital”, el Papa Francisco ofreció la colaboración activa y cordial de la Iglesia a todas las fuerzas y miembros de la sociedad que desean comprometerse para “poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.”

En algo que atañe directamente al trabajo de los comunicadores católicos alrededor del mundo, Francisco reflexionó sobre la protección de los menores en la red dado los crecientes peligros y las consecuencias que pueden tener para ellos.

Sabemos que hoy en día –señaló el Papa-, “los niños representan más de la cuarta parte de los más de tres mil millones de usuarios de Internet, lo que significa que más de 800 millones de niños navegan por la red. Sabemos que tan sólo en India, en los próximos dos años, más de 500 millones de personas tendrán acceso a la red, y la mitad de ellos serán menores. ¿Qué es lo que se encuentran en la red? ¿Y cómo son considerados por quienes, de tantas maneras, tienen poder sobre la red?”

Francisco refirió a los “fenómenos extremadamente peligrosos” que suceden a diario en la red, como “la difusión de imágenes pornográficas cada vez más extremas porque con la adicción se eleva el umbral de la estimulación; el creciente fenómeno del sexting entre chicos y chicas que utilizan las redes sociales; la intimidación que se da cada vez más en la red y representa una auténtica violencia moral y física contra la dignidad de los demás jóvenes; la sextortion; la captación a través de la red de menores con fines sexuales es ya un hecho del que hablan continuamente las noticias; hasta llegar a los crímenes más graves y estremecedores de la organización online del tráfico de personas, la prostitución, incluso de la preparación y la visión en directo de violaciones y violencia contra menores cometidos en otras partes del mundo.”

Y lanzó un llamado enfático para “movilizarnos juntos, sabiendo que nos necesitamos mutuamente para buscar y encontrar el camino y las actitudes adecuadas que ayuden a dar respuestas eficaces.”

A juicio del Papa, “se trata de despertar la conciencia sobre la gravedad de los problemas, de hacer leyes apropiadas, de controlar el desarrollo de la tecnología, de identificar a las víctimas y perseguir a los culpables de crímenes, de ayudar en su rehabilitación a los menores afectados… de educar con creatividad a los jóvenes para que usen adecuadamente Internet, de desarrollar la sensibilidad y la formación moral, de continuar con la investigación científica en todos los campos relacionados con este desafío.”

Una de las conclusiones del Congreso que recoge Francisco en su mensaje es “el deseo de que también los líderes religiosos y las comunidades de creyentes participen en este esfuerzo común, aportando toda su experiencia, su autoridad y su capacidad educativa y de formación moral y espiritual. En efecto, sólo la luz y la fuerza que vienen de Dios nos pueden ayudar a afrontar los nuevos desafíos.”

En el eco de su reflexión, Francisco comparte dos inquietudes que pueden ser guía para una comunicación digital que pueda mirar a los niños: “¿Qué hacemos para que estos niños nos puedan mirar sonriendo y conserven una mirada limpia, llena de confianza y de esperanza? ¿Qué hacemos para que no se les robe esta luz, para que esos ojos no sean perturbados y corrompidos por lo que encontrarán en la red, que será parte integral e importantísima de su ambiente de vida?”