Bruselas, 21 de abril de 2017 (DeMorgen).- El equipo de investigación más futurista de Facebook, Building 8, trabajará los siguientes próximos años en una tecnología que pueda escribir al menos cien palabras por minuto, directamente desde el cerebro.

El negocio de Facebook tiene como base nuestros pensamientos. La frecuencia con la que utilizamos Internet proporciona la información suficiente para que la compañía estadounidense conozca nuestras costumbres e intereses;  de esta manera, pueden vender más cara nuestra información a los anunciantes.

En la medida que nos concientizamos del tiempo que perdemos utilizando aplicaciones que nos “hipnotizan”, aparecen críticos que nos aconsejan cerrar de vez en cuando “esas ventanas” y concentrarnos en cosas que realmente son importantes.

Regina Dugan de Facebook piensa que esto sería un error pues los desarrollos tecnológicos nos ayudan a interactuar mejor con el debate entre el aquí y el ahora de un lado y el mundo digital del otro. "Hoy en día, la tecnología existente no es suficientemente rápida para compartir los pensamientos y la información de nuestro cerebro".

Compara también el complejo proceso del lenguaje con el streaming de películas de alta resolución vía módem en la década de los 90 "El lenguaje es una compresión de pensamientos. Ésta es la razón por la que envidiamos a los poetas y a los buenos escritores", continúa Dugan, "dominan mejor el proceso de cambiar los pensamientos en palabras".

Dugan y su equipo de neurocientíficos e ingenieros están convencidos que pueden desarrollar una tecnología que pueda trasladar los pensamientos en palabras, precisamente, a una velocidad de cien palabras por minuto. De esta manera, ya no tendremos necesidad de nuestros smarphones para conectarnos con el mundo.

Según los credores de esta iniciativa, esto no significa descifrar pensamientos. Dugan ya cuenta con detractores que ven esto una nueva forma de abuso de la privacidad: "nos centramos solamente en la parte del cerebro en que se produce el lenguaje", aclara.

Wouter Duyck, profesor de psicología cognitiva de  la Universidad de Gante (Bélgica) no se sorprende de las ambiciones de Facebook, pero cree que es, simplemente absurdo. "No es porque se alcance algunos éxitos tecnológicos que se pueda entender la complejidad del cerebro en un par de años".

Asimismo, hace mención de una investigación científica que todavía no ha sido publicada, "queríamos saber si la actividad del cerebro sufre cambios cuando se habla otros idiomas", es decir, ¿acaso los cerebros de personas que hablan español muestran una actividad distinta a los cerebros de personas que hablan chino mandarín?

En la actualidad, conocemos las regiones del cerebro en que se producen el habla y el idioma pero todavía no podemos identificar en qué palabras estamos pensando.

Microvoltajes

"Cada palabra se encuentra en un grupo de células de nuestro cerebro. Para averiguar qué es lo que alguien piensa, se debe monitorear perfectamente qué células de nuestro cerebro están activas y qué palabra representan". Facebook piensa que con una tecnología avanzada se puede concretizar esto.

Pero desde luego esto no es así. Uno puede medir las ondas de nuestro cerebro vía micro voltajes y uno debe tratar de aprehenderlas a través de la piel y del cráneo. En el experimento de Duycks, una persona recibió diez palabras muy bien escogidas en las que debía pensar, "las palabras en nuestro experimento debían ubicarse en nuestro cerebro lo más alejadas entre ellas posible porque de otro modo no se hubiese podido notar la diferencia", cuenta Duyck.

Para rastrear la palabra en que se estaba pensando, la persona tuvo que utilizar una hora el FMRI (un scanner que mide la actividad del cerebro). En base a ello, una computadora analizó los datos todo un día teniendo en cuenta que aún había un margen de error relativamente grande.

Las promesas de Facebook de leer los pensamientos son simplemente precipitadas y todavía no se ha contestado si la gente querría darle el acceso a sus pensamientos.